domingo, 21 de noviembre de 2010

Cinema paradiso


Me encanta el cine por eso hace años que no piso una sala. No proyectan más que bodrios. Encima están desapareciendo los cines de barrio y de ciudad en pos de los odiosos multicines de los odiosos centros comerciales. A estas salas entran familias con sus niños ruidosos para hacer la tarde antes de ir a cenar al "saludable" McDonalds al acabar la película, quinceañeros porretas que meten cuñas "graciosas" durante toda la proyección, verduleras histéricas, yonkis del teléfono móvil...

La última vez que fuí al cine fue con invitación al preestreno de "Todo lo que tú quieras" de Achero Mañas. 20 minutos antes de que empezara la película ya estaba pensando en abrirle la cabeza a más de un@ y pensé en abandonar la sala unas tres o cuatro veces, cosa que nunca he hecho. Ruido de palomitas y patatas, el gas de los refrescos cada dos por tres, la puta luz de los móviles, comentarios "graciosos" en voz alta... Lo que más me carcome es que no pueda beberme una cerveza tranquilamente o fumar durante la proyección mientras que esta gente tiene luz verde para poner de los nervios al cinéfilo más acérrimo. Mientras las salas se sigan pareciendo más a un circo romano que a un lugar donde la gente va a ver una película, seguiré viendo cine en mi casa tranquilamente con mi birra y fumándome un canuto si me apetece. Me da pena por el séptimo arte. Entre la falta de educación de la gente, los precios de las entradas, las descargas de estrenos y la ínfima calidad de la mayoría de los films, le veo un futuro muuy negro.

En fin... ya saldrá el sol por donde tenga que salir.