
Hablar de Sam "Bloody" Peckinpah a estas alturas de la vida sería como explicar el funcionamiento de una rueda. Uno de los directores más influyentes y personales de la historia del cine. Tan personal que siempre discutía con los productores por no dejarle llevar a cabo todas sus ideas a la pantalla. En este film, Peckinpah tuvo el control absoluto de principio a fín. Y vaya si se nota.
Road-movie en la que la hija de un poderoso hacendado cae embarazada y es abandonada por el tal Alfredo García, antiguo colaborador de la familia. Es tal el cabreo del hacendado que ofrece un millón de dólares por la cabeza (literal) de Alfredo, motivo por el cual salen todos los pistoleros y cazarecompensas de sus agujeros. Uno de ellos era un antiguo soldado del ejército, llamado Benny (Warren Oates), que se dedica a tocar el piano en posadas mexicanas. Benny sabe que su novia (Isela Vega) le pone los cuernos con Alfredo García y le obliga a indicarle su paradero. La novia no está por la labor de que le corten el cuello a su amante pero, a duras penas, accede a acompañarle a la búsqueda de éste. Todo marcha "normalmente" hasta que encuentran a Alfredo y Benny se da cuenta de que ha llegado muy lejos y ya no hay vuelta atrás...
Un relato lleno de sudor, sangre, moscas y violencia interpretada magistralmente por Warren Oates. Cuenta con escenas antológicas como la del cementerio, las "charlas" de Benny con Alfredo o el final a la Peckimpah.