
SINOPSIS
Cinco chicos van a pasar el fin de semana a una cabaña en medio de un espeso bosque en las montañas de Tennesse. Una vez instalados, y cuando se encuentran cenando, la trampilla que da acceso al sótano se abre de golpe. Extrañados, deciden bajar a investigar. Allí encuentran un magnetófono, un extraño cuchillo ritual y un libro antiquísimo.
Película hecha con 4 duros. Aún así,
Sam Raimi consigue una
ambientación terrorífica mediante una gran fotografía, el manejo de la cámara y la actuación de
Bruce Campbell. Cuando los personajes son poseídos, las caracterizaciones pueden parecer cutres visto lo que se puede hacer con un ordenador a día de hoy. Cierto. Pero en aquella época, el
stop-
motion y los monigotes chuscos partían la pana. Lo realmente perturbador es cuando la
steady-
camara simula ser los espíritus resucitados que asedian la cabaña en busca de un cuerpo para poseer.
Buenísimos los planos secuencia ultra-rápidos que atraviesan el bosque y la casa. La
localización es soberbia, con esa cabaña destartalada rodeada por un bosque más negro que los
cojones de un grillo y en el cuál podemos llegar a sentir la presencia de algo terrorífico en el ambiente. Y qué decir del papel de
Bruce... soberbio como va perdiendo
paulatínamente la cabeza, desbordado por los
continuos ataques de los espíritus.